Dejas de imprimir cartas
Cada aumento hoy te cuesta una imprenta. Con la carta digital, cuesta dos minutos de edición.
El cliente escanea el QR de la mesa y ve tu menú con fotos, precios de hoy y lo que realmente hay. Vos cambiás un precio en el panel y ya está cambiado: sin reimprimir, sin tachar con lapicera.
Te escribimos solo para avisarte del lanzamiento. Nada más.
Una carta impresa nace desactualizada: el precio cambió, ese plato no está y la foto nunca existió. La digital se corrige en dos minutos.
Sin descargar nada, sin registrarse y sin esperar a que cargue un PDF de tres megas. Apunta la cámara al QR de la mesa y la carta se abre en su navegador, ordenada y con fotos.
Se acabó reimprimir cartas por un aumento o tachar con lapicera el plato que no hay. Editás en el panel y el próximo cliente que escanea ve la versión nueva.
La carta puede ser solo para mirar, o dejar que el cliente arme su pedido y lo mande directo a la cocina. Vos elegís hasta dónde llega, mesa por mesa.
La foto vende más que la descripción. La carta digital muestra cada plato como corresponde y te deja destacar lo que más margen te deja, arriba de todo.
No es un menú aparte que hay que mantener en paralelo. Son los mismos productos, los mismos precios y el mismo stock que usa el mostrador: si algo cambia adentro, cambia afuera.
Cada aumento hoy te cuesta una imprenta. Con la carta digital, cuesta dos minutos de edición.
Con foto y descripción el cliente se anima a lo que no conoce. Y los destacados están donde vos los pongas.
El plato que se terminó se baja de la carta en el momento. El cliente no lo pide y el mozo no vuelve a disculparse.
La carta está en la mesa desde que el cliente se sienta. El mozo llega cuando ya saben qué van a pedir.
Qué platos se ven más y cuáles nadie abre. Datos para reordenar la carta, no corazonadas.
Cada sucursal con su carta y sus precios, partiendo de la misma base de productos.
Si ya usás Mellysoft, la carta sale de los productos que tenés cargados. Lo único nuevo son las fotos y el código impreso.
Si usás Mellysoft, tu carta digital sale de los mismos productos y precios que ya están cargados. No hay que cargar nada dos veces.
Una foto por plato y la carta cambia de cara. Podés arrancar con los destacados e ir completando el resto.
Un QR general para el local o uno por mesa. Lo pegás en la mesa, la puerta o el mostrador y ya está andando.
Está en desarrollo. Todavía no tiene fecha pública de lanzamiento: si dejás tu correo en la lista de espera te avisamos apenas abramos el acceso, y los locales que ya usan Mellysoft entran primero.
Es el menú de tu local publicado en una página web propia, a la que el cliente entra escaneando un código QR con la cámara de su teléfono. Reemplaza a la carta impresa y se actualiza en el momento, sin reimprimir nada.
No. La carta se abre en el navegador del teléfono, como cualquier página. No hay que instalar nada ni crear una cuenta.
Sí, esa es la idea. Editás en el panel y el próximo cliente que escanea ya ve la versión nueva. También podés dar de baja un plato cuando se te termina el stock.
Las dos cosas. Podés usarla solo como carta para consultar, o habilitar el pedido desde la mesa para que entre directo al sistema y a la cocina.
No es obligatorio, pero conviene. Con un QR por mesa el pedido ya sabe de dónde viene y el mozo no tiene que preguntarlo.
La tuya. La carta se muestra con tu logo y tus colores, no como una página genérica de un proveedor.
Sí. Cada local puede tener su propia carta y sus propios precios, partiendo de la misma base de productos.
La misma carta se puede compartir por WhatsApp o redes con un enlace, no solo por el QR de la mesa. Es la puerta de entrada natural a los pedidos por fuera del local.
Todavía está en desarrollo. Dejá tu correo y te escribimos apenas abramos el acceso — los locales que ya usan Mellysoft entran primero.
Sin spam. Solo el aviso de lanzamiento.